PILAR LEÓN MARTÍNEZ

FOTO | ©Archivo particular

Nació en Bogotá; radicada en el Casanare desde hace más de veinte años.

Estudios realizados:

  • Licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional.
  • Especialista en Pedagogía para el Desarrollo de la Inteligencia, de la Universidad de San Gil.
  • Magíster en Educación, con énfasis en Lectura y Escritura, de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Premios y Reconocimientos:

  • Segundo Premio en el Concurso de Cuentos, Camilo Torres. Bogotá, octubre de 1976.
  • Primer Premio en el Concurso de Ensayo de la Cooperativa de Educadores de Casanare.
  • Primer Premio en el Concurso de Cuento de la Cooperativa Canapro. Moniquirá, julio de 2014.

Libros publicados:

  • El otro color del infinito. Apidama Ediciones. Bogotá, 2015.
  • Tejeré versos en tus ojos. Colección Zenócrate. Casa de Poesía Silva. Bogotá, 2018.
  • Historias de Amor y de Pecado. (Cuentos). Taller Multigráficas. Yopal, 2018.
  • Mitos sensuales del Oriente colombiano. (Mitos contemporáneos del Llano). Taller Multigráficas. Yopal, 2018.

En coautoría:

  • Testigos y Protagonistas. Relatos de Región. (Crónicas sobre el conflicto). Editado por el Fondo de Cultura Mixto de Guaviare. Editorial Gente Nueva. Bogotá, 2015.
  • Lecturas Urgentes de Poesía. Antología III. Ediciones Grainart. Cali, 2016.
  • Pinceladas con Tinta de Yopos. Editado por el Colectivo Tinta de Yopos. Editorial Gente Nueva. Bogotá, 2018.

 

* * *

POEMAS

 

JUANA, SOL DE MEDIANOCHE

La cúpula del miedo

proyecta en mí sus sombras.

La cúpula del miedo

proyecta en mí sus sombras.

 

Los caballos están alerta

las luciérnagas, antorchas del camino,

pervierten la oscuridad del campamento,

el rojo de la sangre se disuelve en la tierra

pero, no regresan los ojos de los muertos.

 

Tu pulso firme empuña el mosquete

con que defiendes tus libertarios sueños,

que grande te veo, mi hermoso guerrero,

inmolas tu juventud por alcanzar tus anhelos

de una patria libre, sin el yugo extranjero.

 

Soy tu mujer y horado los caminos

en pos de tus huellas,

enciendo la lumbre para desterrar tu frío,

mis manos se desgarran al tejer sin tregua

prendas para tu abrigo, vendas que habrán

de contener las sangrantes llagas de los héroes.

 

En mi cuerpo anida la ternura,

soy tu sol de medianoche,

soy tu puerto seguro en medio de la guerra,

soy tu solaz en medio del tormento.

Luchamos a la par,

somos forjadores de utopías.

 

Aquí en la retaguardia, escucho los gritos de la guerra,

espero noticias del frente de batalla.

Siguiendo a Páez, derrotaste al cruel Morillo

en la campaña de Apure, lo viste regresar

a sus cuarteles de invierno en Calabozo.

Desde Pore, tras el fatigoso ascenso

por las cumbres de la sierra oriental,

hiciste temblar a los tiranos en el fuerte de Paya,

sin pausa, mostraste tu valor en la Batalla de Tópaga.

 

El coronel Justo Briceño, me envía sus pesares

amado mío, tu sangre se regó en el campo de batalla

avara la vida te negó

el escuchar clarines de victoria

de las Batallas del Pantano de Vargas

y del Puente de Boyacá

caíste antes de tiempo.

 

Cerraste los ojos sin saber

que en mi vientre ardía tu semilla,

que nacerá libre del oprobio extranjero

nuestro hijo, será profecía de un pensamiento nuevo,

enaltecerá tu memoria, amará tu recuerdo,

orgulloso estará de ser hijo de Juana

y un altivo guerrero.

 

 

 

 

EVANGELINA TAMAYO

Las cumbres majestuosas de la Sierra Oriental

anidaron en tu pecho,

génesis de un espíritu libertario y soñador.

 

¿Quién después del hechizo conferido

por los garbosos suelos boyacenses

aceptaría el dolor del yugo,

el pie mancillando los sueños?

 

Tu alma esculpida en piedra de altas cumbres,

fuerte como el agua, dulce como el venado cuando es niño,

generosa como el ganado apacible del camino,

inquieta como la trucha arcoíris,

subyugada por el vuelo del majestuoso cóndor.

 

¿Cómo podrías ser indiferente a esa tierra amada?

Qué grande Evangelina, dejaste atrás las letanías,

el aroma mañanero del café recién hervido,

a sabiendas que el precio de tus quimeras

era el rojo de tu sangre amamantando la tierra,

lanza en mano saliste a defender lo que era tuyo.

 

Tus tierras de labranza, el dulce aroma de los quesos,

el frágil bramido de los terneros,

por amor a lo que amabas empuñaste las armas

contra esos hombres constructores del abismo,

combatiste con fiereza en el campo de batalla,

viste la rendición de tropas españolas en el Puente de Boyacá.

 

Tu altivo pecho fue laureado con el grado de capitana,

tu lucha rindió tu cuerpo, jamás tu espíritu.

 

Cerraste tus ojos coronada de gloria

con la sonrisa de los cumplidos sueños

grande, siempre grande,

Evangelina inmune a los olvidos.

 

Evangelina Tamayo, nació en Tunja y desobedeció las órdenes de Bolívar de no incorporar mujeres en las tropas combatientes, ella uso un disfraz y luchó en la Batalla de Boyacá, alcanzó el grado de Capitán 47, murió en Coro, en 1821.

 

 

 

PRESENTACIÓN BUENAHORA

Cuentan los hados del misterio

que cuando abriste los ojos

el fiero espíritu de la llanura

entró en ti con sus crepúsculos.

 

El reflejo de tu figura en los esteros

provocaba luminiscencias en tus ojos,

las corocoras aprendieron

a bailar en tus pupilas.

 

Y cuando viste tu casa mancillada,

tus adorados caballos con la cerviz doblada,

tomaste una lanza de ámbar

y juraste defender con tu vida

la libertad que tanto amabas.

 

Grácil como garza blanca

volaste sobre el mar verde del Llano,

tus ojos no vertieron llanto,

luchaste con denuedo

por redimir tu agobiaba tierra

de las hoscas manos de tiranos.

 

Coronada por el esplendor

de las tierras sin murallas

escuchaste el cruel decreto

emitido por la soberbia Tunja

desbordada de hidalguía

con los ojos muy abiertos

tras el oscuro vendaje

en la Plaza de Pore

intuiste los fusiles escupir tu muerte.

 

Los enfrentaste con altivez

porque llevabas como escudo

el verde libertario de los Llanos del Casanare.

 

Cerraste tus ojos en la madurez de la vida

entraste en la muerte

con los colores y aromas

del arcoíris.

 

Presentación Buenahora, nació en Pore, Casanare, dueña de un extenso hato ganadero surtía de caballos y víveres a las tropas patriotas, combatió al lado de Ramón Nonato Pérez, desarrolló tareas de espionaje en favor de los patriotas y fue fusilada en la Plaza central de Pore, el 28 de junio de 1816.

 

 

 

JUANA ESCOBAR

1

Juana, viste la luz en la tierra del sol,

diosa de los Andes indómitos,

el espejo de niebla diluyó tu sombra.

 

La roca decorada de musgos

regaló una fiesta a tus sentidos

el viento entono tu himno en las alturas.

 

La libertad anidó en los intersticios de tus huesos

en tu corazón creció una muralla

para derrotar sombras y cadenas.

 

Un calor prodigioso emana de tu piel como un milagro,

incendiaron tus pupilas en el azul de tus ancestros,

tu alma sólo entendía las mieles de la libertad

los verdes de los campos de labranza,

decorados con sus ríos,

la sabiduría de la serpiente

y la plenitud del cóndor en su vuelo.

 

La elasticidad de los felinos te enseñó

que la patria no puede tener amos, solo hijos.

 

Por razones tan especiales

decidiste dejar la prolija montaña

para acudir a liberar la patria de sus enemigos,

con tus pies ateridos por el frio

surcaste los misterios del páramo,

y recorriste los escarpados caminos.

 

La Cordillera Oriental cantó sus secretos en tu oído,

la niebla abrió su manto en las alturas de Pisba,

luchó con un vigor reservado a los poderosos dioses,

y tu cuerpo diseñado para alumbrar la vida

se empeñó en propiciar un nuevo parto,

el dar a luz un país sin ataduras

y tu decisión te costó la vida.

Con el fuego de tu espíritu alentaste a los soldados

quienes junto a ti ofrendaron su vida.

 

2

¡Ay, Juana Escobar!, cuanto valor nos regalaste,

tu dulce nombre de mujer no ha sucumbido

en el polvo tejido con olvido.

 

Te recuerdo para inmortalizar tu grito,

y darle forma a tu memoria

no permitiré que tus desdeñados huesos

se pierdan para siempre,

mi canto revivirá tu historia,

te recuerdo, Juana Escobar.

 

Serás alas de cóndor, rey de las alturas,

tu nombre retumbará por siempre

en el municipio de Corrales.

 

Gracias Juana, por el regalo que nos diste

regar con tu sangre la palabra Libertad.

 

Juana Escobar, nació en el municipio de Corrales, en el año 1802, fue una patriota activa que obtenía información de las tropas de Barreiro y la pasaba de memoria a las tropas libertadoras. Fue lanceada en el pecho el 10 de julio de 1819, porque se negó a delatar el número y posición del Ejército libertador.