JULIANA VARGAS LEAL

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Bogota, 1992. Profesional en Derecho con opciones en literatura y periodismo. Graduada del máster en Derecho & Tecnología. Estudios en literatura y periodismo reflejados en artículos publicados en periódicos de circulación nacional.

 

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POEMAS

 

PATA DE MONO

Si usted es mi pata de mono

que llegue a los confines del tiempo

Que recorra ríos sin riberas

Que vuelvan los días perdidos más allá del horizonte

 

Si usted es mi pata de mono

otórgueme una botella a rebosar de sol poniente

siete palabras que enamoren

luciérnagas que titilen las profundidades

y una Luna de peces.

 

Si usted es mi pata de mono

protéjame del blanco de los días

de la eternidad del Espacio

de mi propia alma

 

No espíe mis deseos más profundos

y yo olvidaré su ambición

No se fije en mi piel de tiza

y yo dejaré de ser un muñeco de palo

un muñeco ahorcado

 

Pero si es mi pata de mono

tal vez deba olvidar mis tres deseos

Pero si es mi pata de mono

Quizás deba amar mi piel de tiza

aceptar el ahorcado que llevo dentro

olvidarme de confines, y peces, y amores

 

Un, dos, tres

Pienso en el cielo de mis deseos

Un, dos, tres

Me aferro a mis endebles cimientos

 

Un, dos, tres

Mi pata de mono, mi pata de mono

Mi fortuna y mi perdición

Un, dos, tres

Te tomo y te arrojo

Y vuelvo a ser yo

 

 

 

EL FIN DE LA MUERTE

 

Casi me enamoré de ti

te di dulces nombres, entre tarde y tarde,

te imaginé suave y color medianoche.

 

Quise abrazarme a ti,

fundirme en ti, extinguirme en ti,

casi me enamoré de ti.

 

Cómo no, si eres una vieja amiga,

si sostienes astros,

si entregas esmeraldas

y zafiros y cielos confundidos,

cada noche.

 

Si eres torrente umbrío

y luna desmedida.

 

Y yo, que he olvidado

darle cuerda al reloj,

y he hablado con el sol,

he visto fuegos artificiales

que me ahogan.

 

Y amores que nacen

con cada cambio de estación

y sueños que me estrangulan.

 

Pero nadie me había guiado

por un bosque oscuro

 

Y nadie me había llevado a disuadir

a las estrellas.

 

No me pidas que duerma

cuando eres tú mi sueño.

 

Casi me enamoré de ti,

y si no puedo ser vida,

déjame ser ilusión marchita.

 

Fue lo que pensé aquí,

amarrada a tu mano,

rogándole al aire,

suspendida en la Nada.

 

Pero si todo acaba

contigo Muerte,

casi te amé,

pero antes amé ser utopía,

deséame suerte,

y déjame ser vida de nuevo.