ADALGIZA CHARRIA QUINTE

FOTO | ©Archivo particular

Abogada y comunicadora social. Activista por los derechos de las mujeres y la paz. Integrante de la Fundación Mujer Arte y Vida MAVI y el colectivo editorial Agenda Mujer, 25 años.

Como periodista ha sido reconocida con premios como el Simón Bolívar, India Catalina, Alonso Bonilla Aragón, Semana Petrobras, Primer puesto Mujeres Documentalistas de España.

Su libro de poemas “La cicatriz de los instantes” obtuvo el gran premio de ediciones Embalaje del Museo Rayo de Roldanillo y sus poemas aparecen en varias antologías colombianas: “Poesía colombiana del Siglo XX, escrita por mujeres”, Editorial Apidama; “Nueva poesía y narrativa hispanoamericana”, Editorial Lord Byron, «Vuelos de libertad», “Mujeres en el país de las nubes”, “Festival internacional de poesía de Cali”, “Encuentro de mujeres poetas de Cereté”, Antología Relata 2018

Tiene un libro reciente, “Sermón de pájaros” y dos libros inéditos, “Rezo de arena”, “Grietas al olvido”

 * * * 

 POEMAS

 

¿A QUIÉN VA DIRIGIDA UNA BORRASCA?

Escribimos también por las revelaciones
por las esquinas que da su silencio
por una pica 
por un instante,
el aliento de un pan
o una llovizna.
También porque es un tiempo para nuestro olvido
un paso para atrás, sin mesa puesta,
el linaje de toldos en la arena
el soplo sobre el barro
la luz del entrecejo.
¿A quién va dirigida una borrasca?
¿Quién lee nuestro intento?
Y pretendemos tan solo un temblor de ese aliento.

 

 

EL FALSO ACORDE

Lo imperfecto sugiero,

su dolor, su tibieza,

esa palabra tonta que tropieza,

esa seña sin dueño, sin suceso

 

lo no nacido aún, lo balbuceante

la sombra que se evade sin su sal,

la arcilla rota,

el labio que se muerde

y sangra solo,

las respuestas perdidas,

el falso acorde

 

o ese derrumbe casto del segundo

su lapsus,

su quebranto,

su silencio imperfecto.

 

Y ese íntimo gesto que se desvanece

desde algún fondo

obra

y nos mira.

 

 

TRES MINUTOS DEL CAMINO

Deberá aprender ese abrazo

descifrar el aliento

su señal de ciegos

 

en la pisada

delicada arena

temperamento en el silencio

paradoja y quiebre

de palpar sus alas

 

juntar los talones

disponerse en tierra

dejar que el instante revele

la mezcla de las aguas

permitirse la música más íntima

juzgar el error

una y otra vez

corregir la postura

dejar que las ausencias

retengan la llegada

 

esperar en el cuerpo

ese sermón de pájaros

 

los ojos sobre la propia sal

 

mismiedad,

nochedumbre

en esos tres minutos del camino.

 

 

 REZARSE UN TANGO

 No sé de dónde viene

este oscuro placer de los fracasos

esta cata de sal y luna en fuga

este soplo que desnuda

anhelos de tajos en la noche.

Tal vez allá en la infancia

sus penas me miraron

con avidez de esquina

o quizá fue mi padre,

 o el viejo de su viejo,

esos puertos sedientos,

las ansias de rondar

en sus relojes.

 

Hay mil razones

para rezarse un tango.

 

 

LEVEDAD

Soy leve en el recuerdo

de los patios de infancia

en los cuadernos

que nadie leerá

en la arena que se derrama

cada noche

en los árboles que vuelan

de garzas.

Soy leve

en el jardín que florece

sin que nadie lo cultive

en el cardamomo

que alborota mis días

en la cicatriz de los instantes

en el camino que ofrece

nuevos cielos.

 

Soy leve en tus ojos

de dinosaurio triste.